Este texto es material educativo de carácter general sobre el riesgo cambiario. No constituye asesoría de inversión ni recomendación sobre ningún activo o divisa, y se apoya en las fuentes oficiales listadas al final.
Análisis: lo que la serie oficial sí muestra y lo que no
La tentación al mirar estos datos es leerlos como una señal de dirección. La serie no lo permite. Lo que sí establece es el orden de magnitud del ruido cambiario frente al ruido de los activos: entre el máximo de 18.1033 del 30 de marzo de 2026 y el mínimo de 16.9018 del 21 de agosto de 2026 hay un recorrido que, en cualquier portafolio con posiciones relevantes en dólares, pesa más que la mayoría de los movimientos individuales de precio de un instrumento de renta fija en el mismo lapso. Un lector que compare rendimientos anuales sin declarar la moneda de medición está comparando dos cosas distintas.
El segundo punto es metodológico y suele pasar inadvertido. Existen al menos cuatro referencias oficiales para un mismo día: la determinación FIX, el máximo, el mínimo y el Cierre de Jornada. Todas provienen del Banco de México y todas son correctas para su propósito. El FIX tiene un uso legal explícito, solventar obligaciones en dólares pagaderas en México, y por eso su fecha de publicación en el Diario Oficial de la Federación va un día hábil detrás de su determinación. El Cierre de Jornada, con su ventana de diez minutos y muestra de tres, describe el mercado al final de la sesión. Un fondo que valúa con una y un cliente que compara con otra observarán diferencias que no obedecen a ningún error.
El tercer punto es de perspectiva histórica y ayuda a leer cualquier serie larga sin equivocarse de unidad. El propio Banco de México advierte que su serie desde 1954 se publica solo como material de referencia y análisis, no como dato oficial ni para fines legales, y recuerda que la unidad monetaria vigente entró en vigor el 1 de enero de 1993 y equivale a 1,000 pesos de los emitidos antes de esa fecha. El ejemplo que da la propia nota es claro: en 1960 el tipo de cambio era de 12.50 pesos por dólar, que expresado en pesos actuales corresponde a 0.0125.
Lo que un lector cuidadoso puede revisar por su cuenta es sencillo y no requiere modelos. Primero, con qué tipo de cambio y de qué fecha se valúa su posición. Segundo, qué proporción de su portafolio está denominada en una moneda distinta de aquella en la que paga sus gastos. Tercero, si el rendimiento que le reportan está expresado en pesos o en la moneda del activo. Esas tres respuestas explican buena parte de las diferencias que suelen atribuirse al desempeño del mercado.
Lo que dicen los documentos
El riesgo cambiario es la parte del resultado de una inversión que no depende del activo sino de la moneda en que está denominado. Un portafolio mexicano con posiciones en dólares se revalúa todos los días hábiles bancarios aunque su dueño no opere: basta con que el tipo de cambio se mueva. Conviene entender primero de dónde sale la cifra que se usa para hacer esa conversión, porque en México no hay un solo tipo de cambio sino varios, cada uno con su hora de publicación y su uso legal.
De dónde sale la cifra que revalúa el portafolio
El tipo de cambio FIX lo determina el Banco de México a partir de un promedio de cotizaciones del mercado de cambios al mayoreo, para operaciones liquidables el segundo día hábil bancario siguiente, obtenidas de plataformas de transacción cambiaria y otros medios electrónicos con representatividad en el mercado. El banco central lo da a conocer a partir de las 12:00 horas de todos los días hábiles bancarios, lo publica en el Diario Oficial de la Federación un día hábil bancario después de la fecha de determinación, y ese es el dato que sirve para solventar obligaciones denominadas en dólares liquidables en la República Mexicana al día siguiente de la publicación. Su fundamento operativo está en el Título Tercero, Capítulo V de la Circular 3/2012 del Banco de México.
Junto al FIX conviven otras referencias. El tipo de cambio interbancario a 48 horas se aplica para liquidar operaciones el segundo día hábil bancario inmediato siguiente a la concertación, y sus valores de apertura son los prevalecientes a las 9:00 horas. Los niveles máximo y mínimo que publica el banco central son posturas de venta durante la ventana de observación de 9:00 a 14:00 horas. A partir del 1 de noviembre de 2021 el Banco de México cambió la metodología del tipo de cambio de cierre y desde entonces publica el Tipo de Cambio de Cierre de Jornada, que se calcula como el promedio ponderado de los tipos de cambio ocurridos en una muestra aleatoria continua de tres minutos dentro de una ventana de diez minutos, entre la 1:55 p.m. y las 2:05 p.m. de cada día hábil bancario, y se difunde a las 14:10 horas.
La distancia entre estas referencias importa menos por su tamaño que por su existencia. El 2 de septiembre de 2026, el FIX determinado fue de 16.9852 pesos por dólar, el máximo de la jornada fue 16.9960, el mínimo 16.9730 y el Cierre de Jornada 16.9785. Un mismo portafolio valuado con una u otra cifra en ese día arroja resultados distintos, y esa elección no es trivial cuando se compara el rendimiento de un fondo con el de un índice.
Qué tan grande ha sido el movimiento
La serie diaria del Banco de México permite ver la magnitud del componente cambiario sin recurrir a estimaciones. El FIX determinado el 2 de enero de 2025 fue de 20.6917 pesos por dólar. El 31 de diciembre de 2025 fue de 18.0012. En lo que va de 2026, el nivel más alto de la serie diaria de determinación fue 18.1033, registrado el 30 de marzo, y el más bajo 16.9018, el 21 de agosto. El dato del 2 de septiembre de 2026, 16.9852, quedó cerca del extremo inferior de ese rango.
Para un tenedor de activos en dólares, esos movimientos entran directamente al estado de cuenta. Cuando el peso se aprecia frente al dólar, el mismo saldo en dólares vale menos pesos, y el rendimiento medido en moneda nacional queda por debajo del rendimiento medido en dólares. Cuando el peso se deprecia ocurre lo contrario. El efecto es multiplicativo, no aditivo: el resultado en pesos combina la variación del activo en su moneda con la variación de la paridad durante el mismo periodo, de modo que ambos componentes pueden reforzarse o cancelarse.
La exposición también corre en sentido inverso. Una empresa mexicana con deuda en dólares y flujos en pesos ve crecer el valor en pesos de sus pasivos cuando la moneda se deprecia, sin que su operación haya cambiado. Un fondo de inversión con activos internacionales enfrenta la misma aritmética. El punto común es que la moneda de medición, y no solo el activo, define el resultado.
El marco institucional detrás del tipo de cambio
El régimen cambiario mexicano no lo fija el banco central por su cuenta. La Ley del Banco de México, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 23 de diciembre de 1993, establece en su artículo 21 que el banco debe actuar en materia cambiaria conforme a las directrices que determine una Comisión de Cambios integrada por el Secretario y el Subsecretario de Hacienda y Crédito Público, otro subsecretario que designe el titular de la dependencia, el Gobernador del Banco y dos miembros de la Junta de Gobierno designados por el propio Gobernador. Sus integrantes no tienen suplentes, sus sesiones requieren la asistencia de por lo menos tres miembros con representación de ambas instituciones, y sus resoluciones exigen el voto favorable de al menos uno de los representantes de la Secretaría.
La misma ley da al banco central herramientas directas sobre los intermediarios. El artículo 32 obliga a instituciones de crédito, intermediarios bursátiles y casas de cambio a ajustar sus operaciones con divisas, oro y plata a las disposiciones que expida el Banco de México, y permite a este ordenar la suspensión de hasta seis meses de esas operaciones a quien infrinja el artículo. El artículo 33 le permite establecer límites al monto de las operaciones. Para quien invierte, esto significa que el precio que ve en pantalla se forma dentro de un perímetro regulado, no en un mercado sin reglas.