Nota de la redacción: este es un contenido educativo de carácter general sobre certificados de depósito; no constituye asesoramiento de inversión y se apoya en las fuentes oficiales citadas al final.

Un inversor que opera en pesos desde Buenos Aires puede terminar expuesto a una acción que cotiza en Nueva York, en Frankfurt o en San Pablo sin abrir una cuenta en el exterior. El instrumento que lo permite se llama Certificado de Depósito Argentino, y su definición operativa es más estrecha de lo que sugiere el uso corriente: es un certificado emitido en la Argentina que representa activos del exterior no listados en el país. La palabra que hace todo el trabajo es representar. El certificado no es la acción, está respaldado por un depósito del instrumento al que representa, y esa distinción explica su precio, su liquidación y sus riesgos.

Qué autorizó el mercado y bajo qué reglas se negocia

La negociación de estos certificados en Bolsas y Mercados Argentinos está regulada por la circular 3372, del 31 de enero de 2017, que autorizó operar certificados representativos de depósitos de valores negociables no autorizados para su oferta pública en el país. La circular fija los detalles que hacen a la mecánica diaria y que rara vez se explican.

Se admite la concertación de operaciones en los mercados de contado, plazo firme, pase, caución, opción y préstamo. Cada emisión corresponde a certificados representativos del depósito de una sola especie y clase de valor negociable, con cotización autorizada, y la codificación queda vinculada a la denominación del valor representado. El precio se expresa por unidad de certificado o cada cien unidades, según cuál sea el valor negociable representado, y las operaciones pueden concertarse para liquidarse en pesos y en dólares estadounidenses de acuerdo con las modalidades operativas vigentes. La negociación se ajusta a las normas de renta variable o de renta fija según qué represente el certificado.

Del lado de la liquidación, los fondos se compensan junto con el resto de las operaciones y los valores negociables se compensan utilizando las cuentas de depósito abiertas en Caja de Valores. Cada participante debe prever la disponibilidad de certificados a disposición del mercado para satisfacer los requerimientos de liquidación. Caja de Valores es el agente depositario central del mercado de capitales argentino, custodia y registra valores negociables locales y del exterior, y opera desde 1974 como parte del mismo grupo que el mercado.

El ratio de conversión, que no es un detalle técnico

Los certificados tienen ratios de conversión que determinan cuántos certificados equivalen a un activo que cotiza en el mercado de origen. El listado oficial de certificados negociables muestra hasta qué punto esos ratios varían entre emisiones. Apple cotiza con un ratio de 20:1 y Accenture con uno de 75:1, mientras que Adecoagro y Aegon figuran con 1:1 y Ambev aparece con 1:3 para su certificado sobre el papel que cotiza en Nasdaq y con 1:1 para el que cotiza en la bolsa brasileña.

Ese número es lo que permite comprar fragmentos de una acción de precio unitario elevado sin desembolsar el precio completo en moneda extranjera, y es también lo que impide comparar precios de manera directa. Dos certificados que cotizan a valores parecidos en pesos pueden representar participaciones económicas muy distintas. El listado indica además el mercado donde cotiza el activo representado, que no siempre es estadounidense: conviven papeles de Nasdaq, del NYSE, de la bolsa alemana y de la brasileña.

El mismo esquema se aplica a certificados que representan fondos cotizados. En esos casos el activo subyacente es un fondo que busca replicar el rendimiento de un índice, un sector o una región, de modo que el certificado da acceso indirecto a una cartera completa con una inversión mínima baja gracias al ratio.

Cómo llega el papel a la cuenta del inversor

La operatoria pasa por un agente de liquidación y compensación autorizado. El inversor abre cuenta, transfiere fondos desde una cuenta bancaria o una billetera virtual, indica los instrumentos, el precio y la cantidad, y el agente concreta la operación. El plazo de acreditación depende de la modalidad: en contado inmediato los títulos se reciben el mismo día y a 24 horas el día hábil siguiente.

Hay dos consecuencias económicas que conviene retener. La primera es que el tenedor conserva la posibilidad de convertir sus certificados, según el ratio, para recibir las acciones de la empresa extranjera que representan. La segunda es que los dividendos se cobran en dólares incluso si la inversión se hizo en pesos, porque el flujo original nace en la moneda del mercado de origen.

La oferta no es estática. En una incorporación reciente se sumaron 13 nuevos instrumentos al listado negociable, ampliando las alternativas para acceder a compañías internacionales desde el mercado local.

Análisis: dónde aparece el tipo de cambio que nadie publica

La circular contiene, casi al pasar, el dato que explica el fenómeno más comentado de este instrumento: un mismo certificado puede concertarse para liquidar en pesos o en dólares estadounidenses. Cuando el mismo activo tiene precio simultáneo en dos monedas dentro del mismo mercado, la relación entre ambos precios es, por definición, un tipo de cambio. No lo fija ningún organismo ni aparece impreso en el comprobante: se despeja comparando las dos puntas. Ese es el sentido preciso en que se dice que el certificado tiene un tipo de cambio implícito, y por eso el mercado lo describe como una herramienta de cobertura cambiaria.

El segundo punto del análisis es qué asegura el respaldo y qué no. Que cada certificado esté respaldado por un depósito del instrumento representado, custodiado en el depositario central, resuelve el riesgo de que el papel local no tenga contrapartida. No resuelve el riesgo de precio del activo subyacente, ni el riesgo de que el certificado y la acción de origen se muevan de manera distinta durante períodos en que el arbitraje entre plazas se vuelve costoso.

El tercer punto es el que más suele omitirse. La conversión, que en el papel es un derecho del tenedor, es también el mecanismo que ancla el precio local al externo, porque hace posible que alguien retire el activo subyacente cuando el certificado cotiza por debajo del valor de la acción que representa. Un lector que quiera evaluar estos instrumentos debería mirar tres cosas concretas en las fuentes oficiales: el ratio vigente de la emisión que le interesa, porque cambia entre especies y puede ajustarse; el mercado donde cotiza el activo representado, porque define horario, moneda y régimen de información; y la modalidad de liquidación pactada, porque determina cuándo tendrá los títulos disponibles y en qué moneda quedará expresada la operación.