Este artículo es un contenido educativo de carácter general sobre el funcionamiento de un mecanismo de mercado; no constituye asesoría de inversión ni hace referencia a una empresa, valor o hecho noticioso específico.

Durante las primeras semanas de cotización de una empresa que acaba de debutar en la Bolsa de Santiago, los bancos colocadores suelen haber vendido más acciones de las que efectivamente existían en la oferta original. ¿Cómo es posible entregar títulos que no se tienen, y por qué esa aparente sobreventa termina siendo, en la práctica, uno de los principales sostenes del precio en los días posteriores al listado? La respuesta está en una cláusula contractual conocida como opción de sobreasignación o “greenshoe”, un mecanismo habitual en las ofertas públicas iniciales (OPI) que permite a los agentes colocadores estabilizar la acción sin necesidad de intervenir de forma discrecional en el mercado.

Una posición corta construida a propósito

Cuando una compañía decide abrir su capital a través de una OPI, contrata a uno o más bancos de inversión para colocar las acciones entre los inversionistas. Es habitual que el contrato de colocación incluya una cláusula que autoriza a los agentes a vender hasta un 15% más de acciones que las contempladas en la oferta base. Esto significa que, el día del debut, los colocadores entregan a los compradores más títulos de los que la empresa emitió inicialmente, generando lo que en la jerga bursátil se llama una posición corta o “sobreventa”.

Esta posición no es un error ni un exceso de entusiasmo comercial: se construye de manera deliberada para dar a los agentes colocadores flexibilidad frente a los dos escenarios que puede enfrentar la acción una vez que comienza a operar libremente, es decir, que su precio suba o que caiga respecto del valor fijado en la colocación.

Cómo se usa la sobreventa para sostener el precio

Si en los días posteriores al debut la acción cotiza por debajo del precio de colocación, el agente estabilizador, es decir, el banco designado para cumplir esta función dentro del sindicato colocador, puede salir a comprar acciones directamente en el mercado secundario. Estas compras adicionales generan demanda en un momento en que podría predominar la presión vendedora, lo que ayuda a contener caídas bruscas y a ordenar la formación de precio mientras el mercado termina de valorar la acción de manera independiente.

Como el agente ya había vendido esas acciones de más el día de la colocación, las compras que realiza ahora cumplen una doble función: sostienen la cotización y, al mismo tiempo, cierran su propia posición corta, porque adquiere en el mercado, a un precio igual o menor, lo mismo que había entregado de más al momento del debut.

El otro camino: ejercer la opción en vez de comprar en bolsa

Si, en cambio, la acción sube y se mantiene por sobre el precio de colocación, comprar en el mercado para cerrar la posición corta deja de ser conveniente para el agente, porque tendría que pagar más de lo que cobró al momento de vender. Para ese escenario existe la opción de sobreasignación propiamente dicha: un derecho, generalmente vigente durante unos 30 días corridos desde el debut, que permite al agente adquirir de la propia empresa o de los accionistas vendedores el mismo número de acciones que sobrevendió, pero al precio original de la oferta. De esta forma, el colocador cierra su posición sin pérdida y sin necesidad de presionar el precio al alza comprando en bolsa.

En Chile, el uso de esta herramienta debe quedar explicitado en el prospecto de la oferta y se enmarca en la normativa que supervisa la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), en línea con estándares similares que aplican otros reguladores bursátiles a nivel internacional. Esta transparencia previa permite que los inversionistas conozcan, antes de participar en una OPI, que existe la posibilidad de que se registren compras de estabilización en las semanas siguientes al debut, y que estas responden a una mecánica contractual predefinida y no a movimientos discrecionales de última hora.