Este artículo es información educativa de carácter general sobre los productos estructurados y la documentación que los acompaña; no constituye asesoramiento de inversión y se apoya en las fuentes oficiales relacionadas al final.

Una nota estructurada llega al inversor minorista acompañada de un documento corto con un número de riesgo, un cuadro de escenarios y una tabla de costes. Ese documento no es publicidad: es el documento de datos fundamentales, y su contenido está fijado por el Reglamento (UE) n.º 1286/2014 sobre los productos de inversión minorista empaquetados y los productos de inversión basados en seguros. Leerlo bien resuelve casi todas las preguntas que suelen quedar abiertas frente a un producto de este tipo.

Qué obliga a entregar la norma

El reglamento exige que el documento de datos fundamentales sea breve, redactado de forma concisa y contenido en tres caras de tamaño A4 como máximo en versión impresa, con el objetivo declarado de favorecer la comparabilidad entre productos. Dentro de esas páginas deben aparecer, entre otros elementos, un indicador resumido de riesgo acompañado de un texto que explique el indicador y sus limitaciones principales, un texto sobre los riesgos que pueden afectar sustancialmente al producto y que ese indicador no refleja adecuadamente, y escenarios de rentabilidad con las hipótesis empleadas para elaborarlos.

El desarrollo técnico está en el Reglamento Delegado de la Comisión de 8 de marzo de 2017. Allí se concreta que el indicador resumido de riesgo se presenta en una escala numérica de 1 a 7 y que el productor debe incluir cuatro escenarios de rentabilidad: un escenario de tensión, uno desfavorable, uno moderado y uno favorable. La norma también exige advertir de forma explícita cuando el producto sea ilíquido o tenga un riesgo de liquidez significativo, y recordar bajo el indicador que el riesgo puede ser bastante mayor que el representado si el producto no se mantiene hasta su vencimiento o durante el periodo de mantenimiento recomendado.

Cómo se construye el número de riesgo

El indicador no es una etiqueta comercial ni una opinión del vendedor. Agrega riesgo de mercado y riesgo de crédito con un método reglado. El riesgo de mercado se mide mediante la volatilidad anualizada correspondiente al valor en riesgo con un nivel de confianza del 97,5 % a lo largo del periodo de mantenimiento recomendado, definido como el porcentaje del importe de la inversión que se devuelve al inversor minorista. El cálculo parte de la volatilidad, el sesgo y el exceso de curtosis de la distribución de rendimientos del producto.

Esa mecánica explica una característica que descoloca a quien viene de la renta fija tradicional: dos productos con el mismo emisor y el mismo vencimiento pueden llevar números distintos, porque el derivado incorporado cambia la forma de la distribución de resultados y no solo su media. También explica por qué el periodo de mantenimiento recomendado aparece por todas partes en el documento: es el horizonte sobre el que se calculan tanto el riesgo como los escenarios, y fuera de él las cifras dejan de describir el producto.

Salir antes de tiempo

El reglamento delegado trata la salida anticipada como un capítulo propio. Reconoce que el inversor minorista puede sufrir cambios en sus circunstancias personales y verse obligado a desinvertir de forma imprevista, y por eso obliga a explicar el periodo de mantenimiento recomendado, el periodo de mantenimiento mínimo obligatorio si existe, la posibilidad de salidas anticipadas parciales o totales y sus consecuencias.

Esas consecuencias deben desglosarse por causa: si se deben a comisiones, a penalizaciones o a limitaciones explícitas del derecho de desinversión, o al hecho de que el valor del producto sea especialmente sensible al momento en que se deshace la posición. La sección correspondiente debe incluir además una breve descripción de los motivos por los que se ha seleccionado ese periodo y la información sobre comisiones y penalizaciones aplicables si se sale antes del vencimiento.

Cuándo hay que rehacer el documento

El documento no es un papel de una sola vez. El reglamento delegado obliga a revisarlo cuando cambian las valoraciones de riesgo de crédito o de mercado del producto y el efecto combinado del cambio lo desplaza a una categoría distinta del indicador resumido de riesgo, y también cuando la rentabilidad media del escenario moderado, expresada como rentabilidad porcentual anualizada, ha variado en más de cinco puntos porcentuales.

En paralelo, el marco de mercados de instrumentos financieros añade una capa que no está en el documento sino en el proceso de venta. La AEVM describe el régimen de gobernanza de productos introducido por ese marco como un mecanismo para que fabricantes y distribuidores actúen en el mejor interés del cliente a lo largo de todo el ciclo de vida del producto, y recuerda que los supervisores nacionales y la propia AEVM disponen de facultades de intervención para restringir o prohibir temporalmente la comercialización, distribución o venta de determinados productos financieros.

Análisis: las tres preguntas que el documento sí responde

La discusión habitual sobre las notas estructuradas gira alrededor de si son “buenas” o “malas”. La documentación obligatoria no responde a eso, pero responde a otras tres cosas con precisión suficiente.

La primera es de quién depende el cobro. El producto es, en su envoltorio, deuda del emisor, y el indicador resumido de riesgo integra explícitamente el riesgo de crédito junto con el de mercado. Un inversor que solo mira la evolución del índice subyacente está ignorando la mitad del indicador que tiene delante.

La segunda es cuánto pesa el horizonte. Como el riesgo de mercado se calcula sobre el periodo de mantenimiento recomendado, y como la propia norma obliga a advertir de que el riesgo puede ser bastante mayor fuera de ese periodo, la cifra del documento describe una estrategia de comprar y mantener. Aplicarla a una tenencia de seis meses es usar un número que se calculó para otra cosa.

La tercera es qué se pierde al salir. La obligación de detallar comisiones, penalizaciones y sensibilidad al momento de la desinversión convierte una intuición vaga sobre la iliquidez en una lista concreta de causas. Si la advertencia de producto ilíquido está presente, está por mandato de la norma y no por prudencia del emisor.

Lo que el documento no establece es igual de relevante. Los escenarios son cuatro casos definidos por método, no un abanico de resultados posibles, y la revisión solo se dispara cuando el escenario moderado se mueve más de cinco puntos porcentuales anualizados o cuando cambia la categoría del indicador. Entre revisiones, un producto puede haberse movido sin que su documentación cambie. Un lector cuidadoso comprobaría la fecha del documento que tiene en la mano antes que cualquier otra cifra.